QUÉ ES LA DEPENDENCIA EMOCIONAL, CAUSAS Y SOLUCIONES


Para la filosofía, cada persona es única, irrepetible e individual aunque somos seres con necesidades afectivas y de relación. Por eso, la verdadera felicidad en la vida, desde el punto de vista emocional, consistiría en encontrar el equilibrio entre estar bien con uno mismo, apostar por la propia autonomía e independencia, disfrutar de los momentos de soledad y tener también relaciones sociales de familia, pareja y amistad. 

Sin embargo, existen relaciones que tienen un alto grado de dependencia emocional que hace que la persona dependiente limite su vida, y su libertad interior, al intentar volcarse de forma desmedida en otra persona o actividad para paliar, posiblemente, otras carencias que tiene dentro de sí misma, pero que en vez de afrontarlas desvía su foco de atención.

La dependencia emocional es, pues, un estado psicológico que tarde o temprano deriva en una situación asfixiante, cambios bruscos de estado de ánimo, miedos, depresión, frustración, pensamientos obsesivos, ansiedad e incapacidad para poner límites o fin en ciertas relaciones.

La dependencia emocional no es un trastorno de la personalidad ni es crónico, porque se puede superar, sino de índole psicológica ya que se puede concluir  al poner en marcha los medios necesarios para atajarlo. El problema es que si la persona dependiente desconoce que lo es, o no quiere darse cuenta, no puede poner solución al problema.


Causas

El amor es evidentemente algo en sí positivo y bien considerado por nuestra sociedad, por lo que tener una gran dedicación al mismo, y una alta consideración de él, parece más una virtud que un defecto, quizás llevados por el hecho de que vivimos en una sociedad que mitifica el amor y hace que veamos como “normales” comportamientos que distan mucho de la normalidad. 

En el dependiente emocional, que suele tener relaciones de pareja desequilibradas, aporta mucho más que el otro; por tanto, vive en la eterna falta de correspondencia, con todo lo que esto supone porque están más enamorados, obsesivamente, de la relación que de la persona, es decir, les da igual quién esté a su lado (el amor sano está “personalizado”, el insano no tanto) mientras reúna ciertas características que ellos consideran satisfactorias y estén a la altura de sus expectativas. 

La baja autoestima es una de las causas más notables de la dependencia emocional, pero esta a su vez puede haber estado motivada por carencias afectivas en la niñez, lo que conllevaría ese miedo a la soledad y ese ansia de cariño. Pero hay autores que sitúan también el origen de la dependencia emocional en las etapas del final de la adolescencia y del inicio de la juventud, período muy crítico en el que se vive el despertar de las relaciones de pareja y a veces con experiencias traumáticas pasadas. En estos momentos la entrega incondicional a la otra persona y la influencia de los mitos románticos incrementan la probabilidad de establecer una relación de dependencia en la pareja.

En muchas ocasiones, la dependencia emocional se apoya en los tópicos del amor romántico que dibujan un intercambio de afecto asimétrico y disfuncional donde se idealiza al otro miembro de la pareja y/o aparecen ideas de complementariedad. Un ejemplo de esto es el mito de la media naranja. Pensamos que somos seres incompletos hasta que aparece nuestra supuesta media naranja, la persona que rellena la parte que nos falta. En el amor “sano”, en una relación de equilibrio esto sería dar y recibir autoestima y felicidad en ambas direcciones. Compartir el tiempo con una persona que te enriquezca y te respete siempre que se mantengan la independencia y autonomía de las mismas, algo que no ocurre en el amor “insano”.

El mito de “Todo el mundo encuentra a alguien” también está muy arraigado. Es la necesidad de estar permanentemente buscando a esa persona que “debe” acompañarte en el camino de la vida. Pero en realidad  puede que encuentres a muchas personas a lo largo de tu vida con las que quieras establecer una relación o también puede que no la encuentres nunca. Y no pasa nada, cada uno tiene que intentar vivir su vida como pueda y como quiera.

Otro gran mito es el de que "Cuando encuentre al amor de mi vida, le reconoceré a primera vista". Pero el !amor a primera vista” sólo suele pasar en las películas y lleva muchas veces a la frustración y al desengaño.

El “príncipe azul” también es un mito. Tenemos pocas posibilidades en nuestra vida de encontrar a la persona perfecta, y si la encontramos nadie nos garantiza estar con ella para siempre. Este mito nos hace caer en el gran error de buscar al ser perfecto, ideal, dando lugar a la infelicidad que ello supone.


Soluciones

Somos seres sociales que vivimos en comunidad y el apego o dependencia es una de nuestras necesidades básicas. Si fuéramos totalmente independientes viviríamos aislados, por tanto, es normal que se.establezcan vínculos de dependencia entre nosotros, pero un tipo de dependencia o vinculación afectiva equilibrada, “sana”, consistente en dar y recibir, en apoyarse y cuidarse mutuamente.

Aunque casi siempre se vincula con las relaciones de pareja, la dependencia emocional se extiende más allá. También se suele evidenciar con otras relaciones sociales: con amistades, compañeros, familia y personas del entorno, es decir, se puede extender a casi cualquier ámbito.

Sea como fuere, cuando tu bienestar, tu seguridad emocional o tu felicidad depende de otras personas o de lo que estas hagan, digan o piensen de ti, entonces muy posiblemente eres una persona con claros síntomas de dependencia emocional.

Para protegerse del problema de la dependencia emocional el primer paso es reconocer esa dependencia. Luego hay que invertir en desarrollo personal (conseguir ser feliz interiormente), crecer individualmente (aprendiendo a decidir por uno mismo) y aumentar la confianza en si (lograr una autoestima suficiente).

Un buen ejercicio para salir airoso de esta dependencia es valorar los propios logros y éxitos; no buscar comparaciones y aprobaciones ajenas; buscar proyectos; conocer gente nueva; intentar nuevas experiencias; trabajar la asertividad; aprender a decir “no” sin culpa; responsabilizarse de la propia vida y felicidad; conocerse a sí mismo; explorar tus necesidades y deseos.

Hay que centrarse más en uno mismo (cuidarse, mimarse) sin llegar al egoísmo;  deja atrás el pasado para no lastrar las relaciones futuras; relajar tus reglas sobre la vida y tus creencias; asumir la responsabilidad de tus emociones porque sólo nosotros somos dueños y responsables de nuestras interpretaciones; aprender a estar bien en soledad porque eres la persona con la que vas a pasar más tiempo durante tu vida.

En cualquier caso, si consideras que una relación está afectando a tu salud mental, es importante buscar ayuda profesional para eliminar la dependencia emocional.

La dependencia emocional es algo que convierte el amor en un suplicio. Así, algo que tendría que ser muy bonito y que debería aportarnos autoestima y felicidad es horroroso en muchas ocasiones y resta calidad de vida al dependiente, consumiéndolo poco a poco y atormentándolo. 

 

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