La práctica de la meditación empezó a despertar el interés de algunos científicos hace casi cuarenta años. Así se llegó a la conclusión, según experimentos neurocientíficos, que cuanto más meditaban las personas menos ansiedad padecían y, en cambio, más capacidad de atención presentaban. También comprobaron que la corteza cerebral encargada de las emociones y de una mayor o menor resistencia a la adversidad, había triplicado su activación. Además, que el sistema inmune de los participantes había mejorado.
En los últimos años, se han publicado numerosos estudios científicos que demuestran que meditar fomenta la autoconciencia, la empatía, la inteligencia emocional, la memoria, la capacidad de aprendizaje y la creatividad.
Una de estas investigaciones afirma que si bien la práctica de la meditación se suele asociar a una sensación de tranquilidad y relajación física, se ha visto desde la medicina que también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día y que son esos beneficios demostrados están detrás de la sensación de bienestar.
También han observado que disminuye la materia gris en la amígdala, zona encargada del miedo y del estrés, lo que abre la puerta a nuevas terapias para pacientes con graves problemas de estrés postraumático tras haber sufrido una experiencia dura, como un accidente o un atentado. Igualmente, ayuda a reducir los síntomas de la depresión, la ansiedad y el dolor.
Así mismo, que los practicantes de la meditación mejoran en las tareas de atención y procesamiento sensorial. En las personas de mayor edad esto es más que notable, lo que sugiere que tal vez meditar pueda ayudar a frenar el proceso de reducción del córtex cerebral y el declive cognitivo asociado a la edad, hace a nuestro cerebro “menos viejo”.
Han demostrado que meditar baja la tensión arterial y mejora el sistema inmune pues se reduce el cortisol, que afecta a nuestras defensas, de manera que si conseguimos reducir el nivel de esta hormona tóxica, también mejoramos nuestras defensas naturales contra las enfermedades.
Al ser capaces de calmar la mente, podemos estar en contacto con nosotros mismos y al mismo tiempo con los demás, nos sentimos menos irascibles, ansiosos y más compasivos.
Con la meditación se trata de detenernos para poder actuar y no dejarnos llevar por la inercia que, a menudo, nos hace sufrir. Meditar para cambiar nuestro cerebro y cómo funciona, y entonces, así, cambiar nuestra vida pues puede darte una sensación de calma, paz y equilibrio que puede beneficiar tu bienestar emocional así como tu salud en general.
Pero estos beneficios no se terminan cuando acaba tu sesión de meditación ya que esta ya te ha proporcionado una nueva perspectiva sobre situaciones estresantes y maneras de afrontarlas, un aumento de la autoconsciencia, concentración en el presente, reducción de emociones negativas, aumento de la imaginación y la creatividad para hacerles frente y un aumento de la paciencia y la tolerancia.
Considerando todo esto, aunque la meditación no reemplaza los tratamientos médicos tradicionales, ni es milagrosa, algunos estudios también sugieren que la meditación puede ser una terapia complementaria que quizás ayude a ciertas personas a controlar síntomas de trastornos como: la ansiedad, el asma, el cáncer, el dolor crónico, la depresión, las enfermedades cardíacas, la hipertensión, el síndrome del intestino irritable, los problemas de sueño y las dolores de cabeza por tensión.
Sin embargo, algunos investigadores no creen que sea posible llegar todavía a conclusiones definitivas sobre estos beneficios, y que en algunos casos, la meditación puede empeorar los síntomas asociados con ciertos trastornos físicos y mentales. Las personas con depresión, trastornos de ansiedad o de déficit de atención son las que reportan la mayor cantidad de efectos negativos. Los más habituales son manía, despersonalización ansiedad, pánico, y la reexperimentación de eventos traumáticos.
Pero sea cual sea el motivo por el que una persona decide empezar a meditar, lo cierto es que la consecuencia es siempre la misma: un estado mental y físico de serenidad, paz interior, concentración y creatividad.
Sin embargo, llegar al estado pleno que busca la meditación no es fácil, requiere de una disciplina y mucho entrenamiento. Cuando esto se logra, puedes ver que el mayor beneficio es la liberación de la mente, que está trabajando constantemente, volviendo al pasado y al futuro y no nos permite vivir el ahora.
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