Meditación es un término general para las muchas maneras de un estado de relajamiento. Hay muchos tipos de meditación y de técnicas para relajarse que tienen componentes o elementos diferentes para ayudarte a meditar, pero todos comparten el mismo objetivo: lograr la paz interior.
Estos elementos pueden variar dependiendo de la técnica, pero los más comunes incluyen concentrar la atención, que es, generalmente, uno de los elementos más importantes de la meditación.
Esta concentración ayuda a liberar tu mente de las muchas distracciones que causan estrés y preocupaciones. En esta técnica se basa en centrar la atención hacia un objeto específico de meditación como una imagen, una emoción, una idea, un mantra, o incluso la respiración. Una meditación clásica de concentración es la meditación Zen.
Este tipo de meditación es muy beneficiosa para mejorar la capacidad de enfoque, manteniendo así la concentración en un solo punto y evitando que la mente divague hacia otras direcciones.
Otro elemento para una buena meditación sería una respiración profunda, relajada y uniforme, usando el músculo diafragma para expandir los pulmones.
El propósio de esto es hacer la respiración más lenta, recibir más oxígeno, y reducir el uso de los músculos de los hombros, el cuello y la parte superior del pecho al respirar para poder relajarnos.
Otra técnica sería la contemplación o prestar atención a experiencias sin reaccionar ante ellas, simplemente observarlas sin juicios de valor. Algunas meditaciones clásicas de contemplación son la meditación Vipassana y Zazen.
Este tipo de meditación es muy beneficiosa para mantener una mayor atención ante la vida y las experiencias que ésta te ofrece, y por tanto te permite estar más conectado con el presente.
Otra técnica sería la meditación trascendental, donde no hay ningún intento de dirigir la atención a ningún objeto o pensamiento, solo que la conciencia vague libre sin ningún control.
Este tipo de meditación ayuda a desconectar completamente, permitiendo así un descanso más profundo del cuerpo y de la mente, ya que ésta no se ve involucrada en un esfuerzo mental continuo de concentración o contemplación.
De cualquier forma, es importante, aunque no imprescindible, practicar meditación en un lugar tranquilo, con ropa cómoda y con pocas o ninguna distracción (televisión, radio, móvil...).
No obstante, se puede meditar en cualquier lugar, especialmente en situaciones de mucho estrés como en un embotellamiento de tráfico, una reunión de trabajo estresante, o esperando en una fila larga en el supermercado, por ejemplo.
Naturalmente, se puede practicar la meditación sentado, acostado, caminando, o durante actividades, pero siempre hay que intenta estar en una posición cómoda y una buena postura para poder aprovechar al máximo la meditación.
La mejor actitud para meditar es la que permite que los pensamientos fluyan por la mente abiertamente, sin juzgarlos, sin miedos y sin preocupaciones.
Se puede hacer meditación asistiendo a centros especiales o a clases en grupo dirigidas por instructores capacitados, pero también se puede practicar fácilmente por uno mismo.
La meditación puede ser tan formal o informal como se quiera, adecuándola a cada estilo de vida y situación personal. No hace falta estar sujetos a un horario o a una rutina concreta, ni tampoco a unas rígidas normas, lo importante es disponer y aprovechar de unos minutos de calidad para la meditación si no hay más tiempo.
Cuando lo que falta es tiempo, pero se necesita meditar para alejar la tensión, el dolor o estar centrado, también hay maneras de conseguirlo en solitario y en cualquier momento.
Lo primero sería respirar profundamente y despacio, porque respirar es una función vital y natural. Se concentraría toda tu atención en la respiración, en lo que sientes y lo que oyes al inhalar y exhalar por la nariz. Cuando tu atención divague, suavemente, volver a concentrarte en la respiración.
Otra técnica sería la del escaneó del propio cuerpo centrando la atención poco a poco en las diferentes zonas por partes. Es bueno combinar el escaneo del cuerpo con ejercicios de respiración, inhalar y exhalar, e imaginar calor o relajamiento en esas partes.
Repetir un mantra (palabra o frase corta) también ayuda a meditar porque relaja. Lo mismo ocurre con una caminata pausada combinada con la meditación sin destino fijo y concentrándote en las piernas y los pies y repitiendo verbos de acción en tu mente.
Las personas religiosas igualmente pueden acudir en auxilio de la meditación a través de los rezos. Existen oraciones orales y escritas en la mayoría de las tradiciones de fe.
Hay personas que dicen que leyendo poemas o textos sagradas, sobre todo, y luego tomándose su tiempo para reflexionar en silencio sobre el significado les sirve como meditación para relajarse. Lo mismo puede ocurrir con música que te inspire o escribiendo reflexiones en un diario.
Cerrar los ojos y pensar en cosas positivas y agradables, recuerdos de amor o gratitud también puede ser una forma de meditación.
Pero ante todo, y en cualquiera de sus formas, la meditación no ha de ser un acto estresante.
Hay que tener paciencia porque la meditación requiere de cierta práctica cuando no se está familiarizado con ella. También es normal que la mente divague mientas se medita, en este caso sólo hay que volver al objeto lentamente y concentrarse otra vez.
Para descubrir cual es el tipo de meditación que más adecuado para ti lo mejor es experimentar, en cualquier caso adaptarlo a lo que necesites en ese momento y, sobre todo, disfrutar con ello y que te ayude a sentirte mejor en general.
Al iniciarte en las técnicas de la meditación debes comenzar poco a poco para luego ir aumentando el tiempo de dedicación de forma progresiva.
Hay expertos que consideran que lo ideal es comenzar meditando un minuto al día hasta llegar a los 20 o 30 minutos diarios como ayuda para mejorar tu bienestar.
Lo ideal, al final, es añadir la meditación a tu rutina diaria y hacer de esta uno de tus hábitos saludables para ayudarte a lograr los beneficios de esta milenaria práctica.
La mayoría de las tensiones que sufrimos tienen su origen en la mente, y muchos de nuestros problemas, incluida la mala salud, son provocados o agravados por el estrés. Con solo practicar la meditación unos minutos al día podemos reducir nuestro estrés, consiguiendo con ello experimentar una gran sensación de tranquilidad y bienestar, y la mayoría de nuestros problemas cotidianos se van a disipar o vamos a saber afrontarlos con una menor sensación de ahogo.
En cualquier caso, la meditación es una práctica que puede cambiarte la vida.
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