CÓMO MINIMIZAR LOS EFECTOS DEL CONFINAMIENTO POR COVID-19




QUÉ HACER

Vivimos en un mundo de constante ajetreo, en una sociedad de prisas continuas, exigencias y obligaciones. Pero el confinamiento por el coronavirus Covid-19 nos ha permitido, tomarnos un descanso obligatorio.

Estábamos instalados en un mundo cómodamente feliz, de forma general, y ahora vemos que somos vulnerables y frágiles. Esto nos sobrepasa desde un punto de vista emocional, sanitario y social. Pero, por nuestro bien, hemos de ser capaces de aprender de esta situación y sobrellevarla usando instrumentos clave que todos tenemos a mano: el afecto a nuestras relaciones más importantes y el sentido de la vida como prioridades esenciales para ser felices y compartirlo.

Ahora, en estos momentos y más que nunca, nuestra casa no es sólo nuestro hogar sino que es nuestro lugar de trabajo, de ocio, de deporte y de descanso. Pero lejos de verlo como algo negativo podemos darle la vuelta y aprovecharlo a nuestro favor.

Desde que empezó la cuarentena los psicólogos están lanzando continuamente consejos positivos y estrategias a emplear para gestionar el confinamiento. Lo prioritario y esencial es que no hay que dejar transcurrir los días arbitrariamente, porque de esa forma se puede favorecer y aumentar mucho la sensación de caos interno.

La primera propuesta que nos planean es la de afrontar esta situación de confinamiento creando rutinas cotidianas. Es decir, serían rutinas como establecer horarios, no descuidar los hábitos de higiene (ni personal ni de la casa), no estar todo el día en pijama, organizar las tareas domésticas en familia, cuidar la alimentación y realizar alguna actividad física.
Esta rutina es especialmente importante para las familias que tienen hijos. Hay que mantener sus horarios de levantarse, comidas, aseo, deberes y, actividades de ocio en familia. Hay que hacer que los niños comprendan que el confinamiento no es un castigo sino una emergencia. Explicarles, para darles un sentido a esta falta de libertad, que esto se está haciendo por el bien común, que es beneficioso para todos. Pero también que de ello se pueden sacar cosas positivas como, por ejemplo, estar juntos más tiempo para jugar y conversar.

No obstante, además de las rutinas, los psicólogos hacen hincapié en que es conveniente del mismo modo establecer actividades de ocio individual o compartido como la lectura, juegos de mesa, pintura, costura o manualidades, dependiendo de los gustos de cada persona.

Otro aspecto que puede resultar positivo y muy útil es utilizar las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías. Por un lado, podemos usar estas para mantener el contacto con familiares y/o amigos a través de llamadas telefónicas, viodeollamdas, mensajes de voz o WhatsApp. Para muchas personas, sobre todo las que viven solas, las telecomunicaciones serán la mejor terapia.

Pero por otro lado, también podemos aprovechar las nuevas tecnologías para realizar actividades virtuales que nos brindan multitud de instituciones, empresas y espacios como las visitas a museos, el acceso a teatro, conciertos, películas, series, exposiciones etc. Toda una gran oportunidad.

Sin embargo, no debemos descuidar la mejor convivencia con las personas que nos rodean. Para ello puede ser importante plantear reglas claras para el buen funcionamiento de la casa y los espacios. Tampoco debemos descuidar el disponer también de tiempo para uno mismo.

Como en la mayoría de las ocasiones nos resulta complicado pasar tiempo con la familia o personas con las que convivimos, el confinamiento puede proporcionarnos un momento excelente para acercarnos, unirnos más e interesarnos por las cosas de los otros.

También podemos aprovechar estos momentos para dedicar cierto tiempo a hacer todas aquellas cosas que siempre dejamos pendientes por falta de tiempo, pero que alguna vez nos ha apetecido hacer. No sólo eso, puede ser una gran oportunidad para usar la creatividad o incluso abrirse a opciones distintas a las habituales para ser aprovechadas en un futuro o para satisfacción personal.

Compartir tareas domésticas entre todos los integrantes de la familia, o que estén conviviendo juntos en el momento del confinanmiento, también es beneficioso. Puede relajar tensión y distraer. En el caso, por ejemplo, de que estemos al cuidado de niños pequeños, es importante turnarnos en este cuidado y generar ratitos individuales para uno mismo.

Si es posible, es preferible usar diferentes habitaciones para cada actividad que realicemos al día tanto individual como en pareja o grupo. Así pues, la habitación en la que trabajamos o estudiamos debería ser diferente a la habitación que utilizamos para el descansamos o en la que tenemos los ratos de ocio. Es importante que haya una diferencia física para cada actividad porque ello nos va a permitir desconectar mejor en cada momento de la actividad que acabamos de realizar de la que queramos empezar.

No obstante, no debemos ser muy exigentes con nosotros mismos porque a lo mejor sería contraproducdente. Es decir, es muy importante plantearnos rutinas y actividades, pero que estas sean sencillas, placenteras (en el mayor de los casos) y que tengan continuídad, o sea, proponerse una tarea para poder cumplirla. Por ejemplo, leer todos los días un capítulo de un libro o realizar una sencilla tabla de ejercicios. Si conseguimos realizar nuestros objetivos nos sentiremos más seguros y tranquilos.

Sin embargo, qué duda cabe, la convivencia durante tantas horas al día y durante tantos días seguidos también puede ser un arma de doble filo y un foco de situaciones complicadas. Aparecen roces y peleas tanto con la pareja como con los niños y muchas veces teniendo que teletrabajar al mismo tiempo.

Pero en este sentido, el problema más extremo se puede dar tanto en los casos de maltrato (mujeres que sufren violencia por parte de sus parejas) y que en situaciones normales tienen el alivio de poder salir a trabajar, o que su maltratador lo haga, pero que ahora resulta difícil evitar. Y como no, en el de consumidores habituales de drogas con todo lo que ello conlleva.
  
Lo que de ningún modo nos recomiendan los psicólogos durante este periodo de confinamiento es la sobreinformación relativa a la epidemia del coronavirus. Este exceso de información por sus diferentes vías (televisión, radio, internet, chats, whatsApp, etc) puede generar consecuencias negativas sobre nuestro estado de salud física y emocional.

Esa sobreinformación nos puede llevar a un estado de alerta permanente, estrés, angustia, ansiedad o preocupación, ya que este consumo nos encamina a realizar continuas y diferentes comprobaciones en los medios y buscar actualizaciones constantes de nueva información. Por otro lado, ese ansia de estar informados e informar también puede llevarnos a consumir y difundir bulos que a nadie benefician. Del mismo modo, ese exceso de datos nos puede llevar a realizar comprobaciones constantes sobre nuestra salud física (tomándonos de contínuo la temperatura, por ejemplo). Estas comprobaciones aumentan nuestros niveles de ansiedad, apareciendo en nosotros diferentes síntomas que puede confundirse con los síntomas provocados por COVID – 19, generándose así cierta hipocondría, entendida esta como cierto miedo y preocupación irracional a padecer el contagio.

Otro consejo que nos dan los psicólogos sobre el confinamiento y la pandemia es tratar de evitar en lo posible los pensamientos catastrofistas, tratando de mantenernos siempre en el presente y ocupándonos de lo que va pasando día a día sin anticipar lo que puede suceder mañana porque eso favorece la ansiedad. 

En este sentido, nos puede ayudar y venir muy bien buscar un momento cada día para hacer un poco de meditación,yoga, mindfulness o estrategias de relajación porque eso nos ayudará a situarnos en el presente y calmarnos.

Probablemente siguiendo todas estas pautas y consejos consigamos alejar esas sensaciones de tristeza, ansiedad, miedo a dificultades para conciliar el sueño a las que nos .ha podido llevar el confinamiento por el COVID-19.

Comentarios